lunes, 21 de marzo de 2022

Toboganes de agua

 CRÓNICA 39 CARRERA DEL AGUA – MEMORIAL JOSÉ JUAN OJEDA

PARTE I:

Ayer por la mañana, mi madre y yo llegamos a Plaza de Castilla muy pronto. Torcí un poco el gesto cuando observé algunos mechones rubios escapando alegremente de mi coleta. Sinónimo de viento. Mala cosa. Antes de que hiciera mi primera visita al baño, se nos acercó un chico de la organización. Muy majete. Venía para preguntar/confirmar si yo era Claudia. Aunque para Isidro sea un “pequeño cañamón”, y, para mi madre, un “desastre”, preferí omitirlo. Así que sí. Le dije que era Claudia. Resulta que, aunque yo había pagado mi inscripción (como el resto de corredores normales), la organización me había reservado un huequecito delante para que pudiera salir rápido, sin tragarme la marabunta. Rápido, ya se entiende, según mis posibilidades ... que de mi velocidad de reacción ya hemos hablado muchas veces.

Así que me fui a calentar tan contenta. Además, todo el mundo decía que aquel era un recorrido maravilloso. Que se volaba. Yo, de momento, estaba contenta con no volarme. Cuando regresé al arco de salida, ya me estaba esperando el chico de la organización. Y muchos medios. Casi respondí mayor número de preguntas delante de cámaras que metros recorridos después. Hasta foto institucional hubo. Ya lo veis. El pódium tradicional tiene tres escalones. Y en la foto somos cuatro. Las dos primeras plazas, a años luz. Ni en cohete. Así que, como mi relación con los cuartos puestos, qué os voy a contar, es un poco tormentosa, lo tenía claro. La tercera tenía que ser para el “pequeño cañamón”.

PARTE II:

Pistoletazo de salida. Por fin. Me gusta más correr que hacerme fotos. Mis pronósticos iniciales, confirmados. Menudo aire. Especialmente cuando tienes una constitución física que no es precisamente de culturista. Lo del aire se me olvidó pronto. ¡Pero cómo que un circuito para volar! Yo diría que era un circuito para columpiarse. Cuando vi el primer tobogán pensé que era una cosa puntual. Cuando encadené el cuarto repecho subida-bajada, ya pensaba que quedaban aún otros cuatro o cinco. ¡Ay, qué pardilla! Engañada por completo. Primera vez en toda mi vida que cubro más rápido el segundo segmento de la carrera.

Era un trazado un poco desangelado. Una organización, eso sí, muy buena. Una marca bastante “regulera”. Aunque, todo sea dicho, conseguí mi mejor marca homologada en ruta: 35:12. Las dos primeras plazas quedaron muy, muy lejos. Un tercer escalón al que sí me subí. Como todo, sus partes buenas y sus partes malas. Un preámbulo en el recorrido veraniego. ¿Me habría gustado correr más rápido? Pues sí. ¿Que todavía es pronto? Pues también. Me lo pasé bien. Porque corriendo siempre me lo paso bien.  Pero también porque cada vez me siento más respaldada. No porque me vayan conociendo en las organizaciones de las carreras, eh. Para nada. Yo sigo y seguiré yendo a mi aire. Nunca mejor dicho. Me siento muy respaldada por todos los que me escribís después para decirme que hicisteis parte de la carrera conmigo, que leéis mis crónicas y que siga corriendo. Mirad que nunca he sido de obedecer así porque sí. Pero esto lo voy a cumplir a rajatabla.

El chico de la organización me dijo que estaba invitada a correr el Derbi de las Aficiones, que también organiza LastLap. Que es una carrera muy rápida. Ya, ya. Primero tengo yo que contrastar esa información. Nos vemos pronto, amigos. Sigamos haciendo aquello que nos hace felices ... aunque haya cuestas y nos pegue aire en contra.


domingo, 27 de febrero de 2022

INVIERNO. CAPÍTULO FINAL

Parte I:

Este finde, el foco mediático estaba bien lejos de Madrid. Los puestos en atletismo me habéis pillado. Los menos, lo haréis pronto. Campeonato de España Absoluto. ¿Y cómo que no has ido a Ourense? Creo que me han hecho esa pregunta más veces en estos últimos días que vueltas dadas a Gallur durante el invierno. Y mira que han sido unas cuantas. No os voy a mentir, que ya sabéis que no me gusta. Estaba en el plan. Lo de Ourense. El 1500, que era para el que tenía mínima. Había reservado hasta el hotel. Que estos señores de Booking te lo ponen tan fácil que hasta los ineptos tecnológicos somos capaces de organizar un viaje.

Así que sí. Podría perfectamente haber estado en Ourense. En mi primer Campeonato de España Absoluto. Pero, para ello, este señor de la foto, que me cuenta siempre las mismas batallitas, y que a veces no me deja correr tanto como me gustaría, habría tenido que meterse entre pecho y espalda 500 km al volante. Ojo. 500 de ida. Después, otros 500 de vuelta. ¿Sabéis? Los habría hecho. Esos y los necesarios para llevarme al fin del mundo. 20 años puede que sean aún pocos para muchas cosas. Pero, sin duda, son suficientes para saber que no habría tenido ningún sentido. Que habría sido un capricho, una actitud egoísta. Así que sí. No estar ha sido una decisión mía. Probablemente no la mejor ... atléticamente hablando, claro. Porque por encima de lo atlético estará siempre lo humano. Y ahí tengo la certeza de que no me he equivocado.


Parte II:

Diciembre fue para mí un mes mágico. No tengo que jurarlo. Un Europeo, un buen 3000 y una victoria preciosa en la carrera de mis sueños. Desde entonces, dos meses de competiciones sin interrupción. Final de un cuatrimestre exigente y comienzo de uno que lo es aún más. Pinchazos en los dedos con una regularidad semanal más precisa que los pasos de una “liebre”. Un título autonómico absoluto, y uno Sub23. Un debut en el cross “de mayores” con un “Top Ten menos uno”. Un quinto puesto nacional en el anillo de Salamanca. De 9.58 a 9.38 en las 15 vueltas. De coronar Vallecas en algo menos de 35.30 a hacerlo en algo más de 34 minutos. De haber olvidado desde dónde se salía en el 1500 a conseguir en esa prueba mi primera mínima absoluta.

Han sido unas semanas frenéticas. Como soy de ciencias, pues entenderéis que me gusten las estrellas. Me habría gustado, como ellas, poder brillar un poquito más. Las noches estrelladas son preciosas. Pero sé que no me puedo quejar. Aunque con sus nubes, este invierno también ha tenido momentos de Sol. Me lo he pasado muy bien. He entrenado y competido a ritmos que antes me parecían una utopía. He conseguido mis mejores notas universitarias (hasta el momento) estudiando en tropecientas habitaciones de hotel. He afrontado cada reto deportivo y humano con ilusión y, aunque soy un desastre, hasta he conseguido no perder mi cinta naranja en ningún punto de la geografía española.

Se acaba para mí el invierno. Tranquilos. El atlético. Contra la Naturaleza no voy. Sé que necesito echar el freno de mano. Alejarme del ruido de fuera para que todo vuelva a fluir dentro. Me da un poco de pena, porque han sido semanas muy bonitas. Vivirlas yo, pero especialmente compartirlas con los míos. Ahora es momento de seguir construyendo. Un nuevo edificio. Con la certeza de que ellos, los míos, me ayudarán a apilar ladrillos. Con la ilusión, también, de que vosotros seguiréis leyendo las palabras que escriba cuando llegue el momento de inaugurarlo. Id guardando los abrigos, que pronto empieza la mejor parte del año.


lunes, 21 de febrero de 2022

¿DUDAS?

 CRÓNICA CAMPEONATO DE ESPAÑA SUB23 DE PC

PARTE I:

Miguel de Unamuno no se puso jamás unas zapatillas de correr. Tampoco resolvió, durante sus algo más de setenta años de vida, ninguna ecuación diferencial. Ni ordinaria ni en derivadas parciales. Así que vais a perdonarme si hoy lo tomamos a él como figura central de la historia.

Miguel de Unamuno pensaba mucho. También escribía mucho. Justo merecedor del Nobel que nunca recibió, dicen los entendidos. Yo no entiendo. Pero sí que siento. Y siento mucho cuando leo a Unamuno.

Corría el año 1936. Año difícil en esa historia que es la nuestra, la Historia de España. Aquí estaba nuestro amigo Unamuno, en esta misma ciudad en la que me estrené yo, ayer, como atleta "semimayor". A punto de pronunciar el discurso con el que tomaría posesión de su cargo como Rector de la Universidad de Salamanca. Frente a él, un auditorio repleto. Unamuno, que no era salmantino, sino vasco. Que no tenía una tendencia política definida. Que vivía en una profunda contradicción. Entre el creer y el saber. Unamuno. Que no necesitó ni alzar la voz. Que miró hacia Millán Astray y entonó, convencido, aquello de "Venceréis, pero no convenceréis".

No sé lo que dicen los que escriben la Historia. No me interesa su pluma. Prefiero recurrir, directamente, a los que la vivieron. Tengo el discurso de Unamuno en dos sitios diferentes. Lo imprimí en letra cursiva, y lo colgué en mi cuarto, frente a mi escritorio. Sólo por si en algún momento se me olvida algún fragmento. Porque tengo el discurso de Unamuno grabado dentro. Estoy intentando vivir de acuerdo a él. Aunque sus palabras no sean, estrictamente hablando, mías. Yo también vivo, como Unamuno, entre el creer y el saber. Entre la realidad y la ilusión. Tengo muchas dudas. Pero también tengo una certeza. La de saber lo que quiero. Y otra más. La de ser consciente de que estoy haciendo todo lo que puedo para conseguirlo. Disculpe, Don Miguel, porque ya ve usted que, en algunas cosas, no tengo dudas. 

PARTE II:

Ayer, mientras calentaba, pensaba en Unamuno. Bueno. También pensaba en no dejarme un tobillo. Que a esas horas no se veía un carajo. Pero pensaba principalmente en Unamuno. Porque, como él, yo también tenía mis dudas. Menos trascendentales, claro. Pero mis pequeñas dudas.

No porque no quisiera correr. En absoluto. Me apetecía mucho hacerlo. Tampoco porque me diera miedo. No os preocupéis, el pistoletazo de salida no suena tan fuerte. Tenía dudas porque quería creer. Hasta ahora, creer me ha dado buenos resultados. Pero sabía que, por mucho que creyera, o que quisiera hacerlo, la realidad está siempre por encima de la fantasía. 

Ayer tenía un sueño. Quedar entre las tres primeras. Ayer, también, tenía un objetivo realista. Hacerlo entre las seis. Salí la última. Poca emoción, lo sé. Siempre salgo la última. Me coloqué la séptima. Mantuve esa posición durante la primera mitad de la carrera. Claudia. Que los sueños son sueños. No siempre se pueden cumplir. Pero los objetivos, aunque no puramente objetivos, se ajustan más a la realidad. Me coloqué sexta. Objetivo cumplido. Así que ahora, que la realidad es real, sueña. Me coloqué quinta. Y final del cuento. Porque quinta llegué. En mi primer campeonato de España de pista en categoría Sub23.

¿Qué queréis que os diga? Que vuelvo a tomarle la delantera a nuestro amigo Unamuno. Porque no tengo ninguna duda. Estoy contenta. Estoy muy contenta. Ayer me quedé lo suficientemente lejos del podio como para querer seguir creciendo. Pero lo suficientemente cerca como para acabar con una gran sonrisa. Aunque siga sintiendo que puedo correr mucho más rápido. Aunque termine de correr y esté pensando ya en volver a hacerlo. ¿Cómo dice, Don Miguel? ¿Que no me aclaro? No me venga con esas, eh, que hemos quedado que el de las dudas era usted.



domingo, 13 de febrero de 2022

SABOR AMARGO

 CRÓNICA CAMPEONATO MADRID ABSOLUTO PC

Cuando empecé a escribir mis crónicas, me prometí que, ante todo, iba a ser sincera. Como lo he cumplido hasta el momento, y pienso seguir haciéndolo, os voy a pedir de antemano que me perdonéis. Porque mi sinceridad de hoy puede que no os guste mucho.

Campeonato de Madrid Absoluto. Isidro siempre dice que, aunque los “buenos” tiendan a olvidarse de ellos, los campeonatos autonómicos también son importantes. A la orden, jefe. Este “finde” me había apuntado inicialmente a dos pruebas: el 1500 por la mañana y el 3000 por la tarde. La primera porque el fin de semana me lo pasé muy bien jugando a mediofondista. Y la segunda porque es la distancia con la que más migas hago en la temporada de pista cubierta. Y ya sabéis, no se pueden descuidar las relaciones.

Cuando vi los inscritos, pensé que lo de pasármelo bien podía quedar para otra ocasión. El 3000 pintaba bien. Se me presentaba una buena oportunidad para darle un mordisquito a mi marca. Así que renuncié al 1500. Os voy a contar un secreto. Cuando mi madre venía a buscarme al colegio con la merienda los viernes, y debajo del papel de aluminio había un sándwich de foie gras, sentía una profunda desilusión. Con lo rico que estaba el de Nocilla. Pues este viernes, cuando vi el listado definitivo de inscritos, me sentí un poco así. Delante de un “bocata” de foie gras. Así que esta tarde me he presentado en Gallur con un sabor un poco rancio. Porque, aunque me hacía mucha ilusión ver a Tamara, Dani, Chechu, Miguel y ese cada vez mayor etcétera de personas con las que coincido en las competiciones, sabía que me iba a tocar correr sola. Y eso ya me hacía menos ilusión.

Hoy he sido Campeona de Madrid Absoluta en una prueba en la que nunca lo había sido (archivo paterno), así que supongo que quedaría muy bonito escribir que estoy contenta. Recordad. Sinceridad. No estoy contenta. Tampoco triste. No he corrido lento. Pero tampoco rápido. He corrido sola ... y estoy un poco cansada de hacerlo siempre. Sé que ganar está al alcance de pocos. Que muchos han corrido hoy, y pocos nos hemos alzado con la victoria. Hay mucha gente corriendo rápido estos días. Supongo que debe de ser más fácil cuando llevas a alguien delante. ¿Sabéis? Me alegro mucho por ellos. Especialmente cuando los conozco. Porque, aunque en la pista seamos rivales, debajo del número de dorsal hay otras personas que también están persiguiendo sus sueños. Así que me alegro mucho cuando lo consiguen. Pero, la verdad, yo también podría correr, acompañada, más rápido de lo que lo hago sola. Lo siento. Pero, como esto es lo que siento, esto es lo que escribo. Sí. Lo sé. Que corra sola no significa que lo esté. Gracias por acompañarme en el camino.



domingo, 6 de febrero de 2022

CRÓNICA X REUNIÓN FAM PC - 1500

Hace poco más de dos semanas despedía el primer cuatrimestre estampando mi firma en el último de los exámenes finales. Era un viernes. Al lunes siguiente, cogía de nuevo el “boli”, pero no para resolver ejercicios, sino para empezar a tomar los primeros apuntes del segundo “cuatri”. Dos días de descanso entre ellos. Casi no me da tiempo ni a cambiar de color.

Tengo la sensación de que este descanso ha sido demasiado corto. De que he empezado la segunda serie sin haberme recuperado bien de la primera. Hoy os voy a ser muy sincera, tenía “cero ganas al cuadrado”. Cero ganas de estudiar. Cero ganas de competir. Esta mañana, cuando mi padre me ha dicho que no estudiara, le he respondido que a mi mente le gustaría no hacerlo. Pero que sería lo fácil. Y las ecuaciones fáciles, ya sabéis, explican pocas cosas. La Física bonita está en las ecuaciones difíciles. Esta tarde, rumbo  a Gallur, cuando Isidro me ha dicho que no tenía por qué correr hoy, le he respondido igualmente que a mi cuerpo le gustaría no hacerlo. Pero que sería lo fácil. Y los ritmos fáciles, ya sabéis, no sirven para ganar carreras. Las carreras se ganan apretando los dientes.

Hoy me habría quedado en casa. Y os voy a contar por qué no lo he hecho. Aunque os parezca una caramelada. Como ya os tengo acostumbrados a ellas, pues no importa. Un poquito más de azúcar. Hace unas semanas coincidí con mi amiga Ivana, del Club Corredores. Yo no creo en el talento. Sí en el trabajo. Y sé que detrás de ella hay mucho. Ivana llevaba varias tentativas frustradas sobre el 1500. Se le resistía, por poquito, la mínima absoluta. ¿Qué queréis que os diga? Tengo de mediofondista lo mismo que de física experimental. Cero. Rompo todos los “cacharritos”. Pero sabía que en 4.40 sí que podía correr. Así que quedamos en que la rubia pequeña le haría de “liebre no oficial” a la rubia grande. No me gusta nada de nada fallarme a mí. Pero me gusta aún menos fallar a los demás. Así que hoy he sido una estupenda mediofondista. Paso del mil en 3.05. Suficiente. La rubia mayor se va para Orense. Y la rubia pequeña se alegra mucho. Por la rubia mayor, claro. Pero es que, de rebote, vuestra física en proyecto ha conseguido mejor marca personal, ¡y su primera mínima absoluta! Es como la primera ecuación diferencial ordinaria que resuelves solo. Hace ilusión. Aunque sea una ecuación sencilla. Es el primer paso para poder resolver una más complicada. Muchas gracias por compartirla conmigo. No. No os preocupéis. La ecuación ya la resuelvo sola. Me refería a la ilusión por seguir creciendo.



lunes, 31 de enero de 2022

CAMPEONATO DE ESPAÑA DE CROSS

 CRÓNICA CAMPEONATO DE ESPAÑA DE CROSS INDIVIDUAL Y POR FEDERACIONES

PARTE I:

La primera vez que vestí la camiseta de estrellas, hace 5 años, el circuito era muy parecido al de ayer. La tarde anterior, cuando el autobús nos dejó a los pies del mismo, todo el mundo hablaba precisamente de eso, de pies. Bueno, de qué llevar en ellos. Yo, que en mi vida había oído hablar de “voladoras”, pensé que aquel era un nombre muy apropiado para designar a unas zapatillas. Me lo adjudiqué, porque sonaba muy profesional. No corrí con voladoras. Corrí con los “clavos para todo”, que eran los únicos que tenía.

La mañana de aquel domingo, en la que el polo de la talla 14 me llegaba a las rodillas, debutaba, como os digo, con la selección madrileña. Debutaba también en la categoría Sub18. Vamos, que tenía pocas referencias. Así que, a la hora de correr, pues simplemente corrí. Recuerdo que sufrí mucho. Poco tiempo, porque solo eran 3000 metros, pero con mucha intensidad, que aquellas niñas iban muy rápido. Fui sexta en aquel debut.

Aunque ya no me llega a las rodillas, no os creáis que mi crecimiento ha seguido una regla de proporcionalidad directa. Aquí las “mates” han hecho de las suyas. El polo todavía me queda grande. Pero no tanto. Ayer, lo que me llegaba hasta las rodillas era la camiseta de calentamiento. Y, como os digo, el dilema de la tarde anterior era el calzado a usar durante la competición. Ojo. Que ya tengo voladoras. Ayer el pastel parecía tener unos ingredientes muy parecidos a los de aquella primera vez. Y es que, para rematar el cocinado, ayer también era para mí una “primera vez”. No una primera vez absoluta. Que sorprendí con las trenzas, pero la cinta os la vais conociendo. Ayer era una primera vez relativa. Mi debut en la categoría Sub23. No fui sexta, sino novena. No sé si corrí bien o mal. Sospecho que la balanza se inclina un poquito más hacia este segundo lado. Lo que sí sé es que di todo lo que tenía. Que corrí de menos a más. Que, si ese amable señor que te indicaba las vueltas que te quedaban, me hubiera dicho “una vuelta más”, le habría respondido que gustosamente la recorriera él. Sé que sufrí. Aunque acabo de ver las fotos, y en muchas asoma una medio sonrisita. Así que, para compensar la inclinación de mi balanza, diré que hay algo que sí que hice francamente bien en el día de ayer: no olvidarme de disfrutar mientras sufría. Estoy mezclando amargo y dulce. Ya sabéis que me gusta innovar.

Punto. Pero no final, eh. Solo punto y aparte. Que ya sabéis que mis crónicas son eso, crónicas a “partes”. Como las porciones de la tarta.

                 

PARTE II:

Hasta aquí os he hablado de mí. Sólo de mí. Pero ya está bien de hacerlo. Resulta que aún no os he contado la mejor parte. Ayer, las madrileñas fuimos ¡Subcampeonas de España por Federaciones! Suena bien, ¿verdad que sí? Por el hecho en sí, claro. Pero especialmente por las personas con las que lo estaba compartiendo. Alicia y yo, por ejemplo, nos conocemos desde hace ya unos cuantos añitos. Y con Almudena he compartido experiencias de toda índole, hasta en la montaña. Así que me hacía mucha ilusión subirme al pódium con ellas. No os lo voy a negar, me faltaba mi “Ana Patas Largas”. Era el primer viaje de este tipo en el que ella no estaba. Físicamente, claro. Para mí sí lo hacía. Tocó correr un poquito por ella.

Hasta diciembre era Sub20. Por consiguiente, con la mayoría de integrantes del equipo junior tengo también muy buena relación. Aquí también había una baja importante, la de “Mi Campeona Favorita”, alias Señorita Blanco. Así que también me tocaba correr un poquito por ella. Menos mal que en 10kms hay metros suficientes. Que no me falte nadie más. Que acabo corriendo 50 metros. Lo que os digo. Que a estas chicuelas les tengo mucho cariño. Las “benjaminas” también se subieron al segundo cajón global. Eso en cuanto a resultados. El análisis de los mismos os lo dejo a vosotros. Yo os hablo de lo que vi. Y lo que vi fue que se dejaron la piel. Todas y cada una de ellas.

Ayer, una de mis amigas Sub20 me preguntó que cuándo iba a escribir mi crónica. Paula, me lo has puesto a huevo para que hable de ti. En verdad, no tengo mucho más que decirte que lo que te escribí anoche: que estoy muy orgullosa de ti. Pero como anoche era anoche, y hoy es hoy, pues te lo repito. Así no se te olvida. A veces las cosas no salen. A ti y a todos. Pero, aunque no salgan, tenemos que seguir intentando que lo hagan. Siempre. Porque, al final, solo es cuestión de tiempo. Llevo dos fines de semana consecutivos viéndote llorar. Te pones muy fea cuando lloras. Que lo sepas. Así que más te vale no derramar ni una lágrima más, eh. Estás avisada. Por cierto. No sé si te lo he dicho ya. Sí. Eso. Que estoy muy orgullosa de ti.                                                                                                                      

PARTE III:

Me estaba yo preguntando por qué dividir la crónica en dos aburridas partes, pudiendo hacerlo en tres maravillosos tercios. Con lo que me gustan a mí los tercios. Como no he encontrado ninguna respuesta negativa, he aplicado una de las premisas científicas. ¿Que no hay excepción? Pues, estupendamente, la regla es universal. Así que esta crónica va a tener tres partes.

No quiero descuidar mi labor divulgativa, eh. No os vayáis a pensar que se me han acabado las ideas “físicas”. Ni mucho menos. Así que hoy vamos a hablar de un concepto que, más que físico, es matemático. Linealidad. Estamos cambiando de bañador, lo sé, pero en el fondo seguimos nadando en las mismas aguas.

El otro día, durante la presentación de una de las nuevas asignaturas de este cuatrimestre, el “profe” nos dijo algo que me caló bastante. Por no salir del agua, lo del calado. “Lo bonito está en lo no lineal”. Vamos. No me digáis que no es para darle al buen hombre un sonoro aplauso. Pues sí. Pero es que, además, es totalmente cierto. Universal. ¡Como las mates!

Las ecuaciones que rigen el mundo no son en absoluto lineales, aunque simplifiquemos. Lo hacemos para poder entenderlas. Con la vida, creo yo, sucede algo similar. No es lineal, no. En absoluto. Es una función muy complicada. Espero no tener que pintarla en ningún examen. No sabría discutir su movimiento, ni obtener sus máximos. La vida tiene muchas curvas y da muchas vueltas. Cualquier cosa que merezca la pena, si lo pensáis, está repleta de giros. De recovecos. Es complicado no pisar de vez en cuando la raya cuando la curva es muy cerrada. Y encima con peralte. No importa hacerlo. Nos quedan tantas vueltas que un pequeño tropiezo es insignificante. Sigamos dando vueltas. Ya sabéis. “Lo bonito está en lo no lineal”. Y esta vez no lo digo yo. Gracias por acompañarme en este nuevo capítulo curvado.



domingo, 23 de enero de 2022

MÁQUINAS DE CARNOT. CABALLO CUATROCENTISTA

 CRÓNICA CAMPEONATO AUTONÓMICO DE CLUBES PC

PARTE I: Máquinas de Carnot

Hoy, para que no me acuséis de irme por los cerros de Úbeda, vamos a empezar hablando de algo que a los atletas nos interesa mucho: rendimiento. Así que os quiero bien atentos. Máximo rendimiento, para ir entrando en materia.

Hace muchos años, a un joven francés le dio por pensar en eso del rendimiento. No hacía atletismo, no, pero era un chico listo. Se llamaba Nicolas Léonard Sadi Carnot. Carnot para los amigos. Y también para los no amigos. Que tres nombres son muchos nombres. Seguro que os suena un poco. Pues este chico, que no llegó a arrojar retoños al mundo, fue el Padre de la Termodinámica. La Química de la Física.

Seguro que muchas veces os habéis planteado cómo sería funcionar como una máquina, ¿verdad? Programar un ritmo y cumplir con él rigurosamente. Rendir al máximo. Menudo chollo. Pues siento daros una mala noticia. Bueno. Yo no, si no mi amigo Carnot. No es posible. De verdad. Carnot demostró que existe un rendimiento máximo, sí. Pero que ninguna máquina real puede alcanzarlo. De hecho, entre ambos rendimientos, ideal y real, hay mucha distancia. Como de aquí a Francia. Por lo menos. 

Eso hablando de máquinas. Que nosotros ni siquiera lo somos. Si el lavavajillas no puede rendir al máximo, ¡cómo no van a quedar restos cuando fregamos nosotros los cacharros! Ya puede Fairy prometernos maravillas. Que no. Pues corriendo es lo mismo. Buscamos mejorar. Siempre se puede restregar un poquito más. Pero no podemos eliminar hasta el más minúsculo átomo de suciedad. No podemos correr eternamente más rápido. Tenemos un tope. Parte mala. Que existe el techo. Pero es que también hay una parte buena. Que no hay límite a la hora de salir a buscarlo.

Veréis cómo, en el fondo, hasta me dais la razón. Reconoced que es mucho más divertido llenarse de agua y espuma lavando a mano que darle al botón de programa corto en la lavadora. Carnot, te perdonamos. Aunque, hombre, un poco aguafiestas sí que eres, así que los platos de esta noche los friegas tú.

PARTE II:

Eso de “estrategia” me ha parecido siempre de partida de ajedrez de sobremesa. O de Hundir la flota en una tarde de domingo. Las carreras estratégicas, la verdad, me dan la sensación de no estar utilizando todas las piezas.

Ayer, poco antes de encarar las 15 vueltas, tenía yo todos mis pequeños peones colocaditos en sus casillas. La verdad, no os lo voy a negar, es que me apetecía intentar correr rápido. Tampoco es una novedad, vaya. Pero resulta que era un campeonato. Y por clubes. Quizá la no-estrategia “correr como pollo sin cabeza” no era la más adecuada. “Ya tendrás tiempo de desbocarte”, le decía mi reina a mi caballo. “Hoy me dejas a mí las riendas”. Así que mi pobrecito caballo agachó la cabecita y empezó mansamente al trote.

Tengo que confesaros que mi padre siempre me ganaba al ajedrez. Es que la estrategia y yo… Nunca hemos tenido una relación muy estrecha. Ayer descubrí que todavía tenemos que hacer las paces. Al final solo pude ser segunda. No sentía, desde luego, que el caballo estuviera galopando. Pero eso es una buena noticia. Porque, después, resultó que tampoco iba al paso, como yo sentía. Digamos, sí, que iba al trote. 9.48. También segunda: mi segunda mejor marca de siempre.

Como mi caballo se quedó con ganas, dejamos hasta las herraduras puestas. “Que quieres correr, ¿eh? Pues vas a correr”. Tercera posta del 4x400. Ya manejo hasta la jerga velocista. Para que veáis. Es IMPRESIONANTE la cantidad de cosas que podrían haber salido mal. Tirar el palitroque. Perdón, el testigo. Salir antes de tiempo. Pisar la raya. Que me doblaran. Así un largo etcétera. Pues, oye, no salió mal ninguna. E incluso me lo pasé bien. De mi rendimiento no vamos a hablar, eh. Que ese tema lo acabamos de abordar.

Ayer fue una tarde estupenda, la verdad. Me quedé con ganas. Con muchas ganas. De volver a correr. Pero, también, y especialmente, de hacerlo con los míos animando desde la grada. Vienen más 3000s. Pero juntos. Los tresmiles y nosotros. Siempre.



 

CRÓNICA XXXIV MILLA DE SUANZES

  PARTE I: Mi primera “milla” no fue una milla, sino un kilómetro. Desde aquel lejano septiembre, no me he perdido ninguna edición. Vale, ...